Llegué a California en medio de una ola de calor. Viniendo del trópico parece sencillo pero la temperatura  de la ciudad de Los Angeles fue la más alta en los últimos 25 años. "Es el Niño" nos decían los angelinos que ha logrado calentar las aguas del océano Pacífico, aumentar la temperatura, provocar lluvias donde nunca llueve y agotar las existencias de ventiladores y aires acondicionados.
La playa de la Marina del Rey
El primer día Alison me llevó a la playa a unos minutos de casa. Los Angeles tiene por orilla al Océano Pacífico en su parte oeste con casi 60 millas de playas y acantilados.


 Los veleros avanzan lentamente desde los canales hasta el mar. Se ven a lo lejos los tanqueros cargados de petróleo o lo enormes barcos llenos de contenederos de mercancía. Los remeros de kayacs y de padlle avanzan en solitario o en pareja. Los perros sacan a pasear a sus dueños por caminerías y arenas, los surfistas remontan pequeñas olas, las parejas y las familias   con niños caminan y caminan protegidos del sol.

Yoga al aire libre en Long Beach





Un poco al sur de Los Ángeles en el área de Rancho Palos Verdes, en el resort Terranea encontramos estas playas azulitas y  verdes como en el trópico. Las costas eso sí de piedras con arbustos medianos y cactus.  Las leyes de California dicen que las playas son públicas, se pueden disfrutar sin ser huesped del hotel y observar las ballenas cuando pasan en verano hacia el norte.
Aguas azules en la costa del Resort Terranea
Las playas de piedras