BIENVENIDOS

Me parezco a las ballenas en su ciclo migratorio. Salgo del trópico, del valle de Caracas entre la montaña y el mar Caribe, voy a la cordillera, a mi natal Bogotá a ver a mi madre, mi familia, mis querencias de la infancia, sigo hacia el norte donde se asentaron mis hijos y nació mi nieta cerca de los océanos Pacífico y Atlántico. A veces cambio el rumbo y vuelo como las aves a otras ciudades. Voy escribiendo, haciendo fotos y contando lo que voy viendo por la vida. Vislumbro el momento de asentarme y echar raíces.

Pumagá: el árbol paraíso del colibrí, picaflor, tucusito o quinde.



El árbol es llamado de muchas maneras depende del hábitat del  hablante si es: venezolano será pumagá, pomagas o pumalaca, si es  mexicano le dirá pomarrosa. Aunque para nosotros los suramericanos la pumarrosa o pomarrosa es la prima pequeña: fragante, delicada, hueca y con la semilla suelta. Si quieren más información de éste árbol la pueden encontrar en:  http://www.flickr.com/photos/barloventomagico/2715037436/

La fruta de pumagá la conocí en las carreteras que van  al oriente de Venezuela. Niños y mujeres las venden a la orilla de los caminos en grandes cantidades. Un día en el pequeño jardín del edificio donde vivíamos en Caracas, mis hijos, vieron una enorme alfombra de pétalos morados en el piso, miraron hacia arriba y descubrieron el árbol de pumagá. Por supuesto se subieron al árbol, bajaron los pumagás que pudieron y se los vendieron  a los vecinos.
 Siempre el árbol estuvo ahí, pero como es tan discreto no lo habían notado hasta que sus flores comenzaron a convertirse en frutos, soltaron todos sus finos pétalos que tanto molestan a los vecinos por que ensucian. Bueno, así somos los habitantes de las ciudades. (Los citadinos protegen a sus autos de las flores del pumagá, dicen que manchan la carrocería.) 

Hace unos años mi amiga Yuraima me invitó a su casita de la playa y ahí habían varios árboles de pumagá con su alfombra de pétalos. El árbol no dice mucho por fuera, es de hojas grandes pero si de metes debajo y miras hacia arriba en época de floración entras a otro mundo. Ese día habían decenas, cientos de tucusitos libando de esas flores y yo sin cámara fotográfica. Me la pasé debajo de esos árboles, en algún momento salí para comer seguramente. He vuelto varias veces siempre con la cámara, preguntando cuando florecen los pumagas hasta que este fin de semana estaban suculentos, cargados de flores, comenzando a formarse las primeras frutas y llenos de pájaros. Pero los tucusitos eran muy pocos. 


Me contó Manolo, el conserje portugués que tiene su conuco con yuca, limón, plátanos, lechosas, yerbas aromáticas  ahí mismo, que se ha fumigado tanto que los colibríes cuando absorben el néctar de las flores se desploman en pleno vuelo envenenados por  los insecticidas. 
Río Chico, Higuerote y pueblos vecinos tienen una población afrodescendiente en su mayoría. A lo largo de los años se han desarrollado numerosos parcelamientos con casas, piscinas, edificios y clubes para la recreación de la gente de la ciudad especialmente de Caracas. Es la segunda residencia, donde se va a pasar el fin de semana y las vacaciones familiares. El motivo principal de las fumigaciones es acabar o disminuir los zancudos y mosquitos que atacan al atardecer.
Por ahora mientras lo pensamos mejor y no fumigamos las flores, los picaflores tienen en el sabio árbol de pumagá su paraíso particular. Florece por dentro protegiendo su centro con el follaje externo. Un ecosistema que estamos a punto de romper y de perder ese pájaro mágico  que con su presencia nos habla de energía, disfrute y abundancia. http://www.colibripedia.com/significado-colibri/


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