BIENVENIDOS

Me parezco a las ballenas en su ciclo migratorio. Salgo del trópico, del valle de Caracas entre la montaña y el mar Caribe, voy a la cordillera, a mi natal Bogotá a ver a mi madre, mi familia, mis querencias de la infancia, sigo hacia el norte donde se asentaron mis hijos y nació mi nieta cerca de los océanos Pacífico y Atlántico. A veces cambio el rumbo y vuelo como las aves a otras ciudades. Voy escribiendo, haciendo fotos y contando lo que voy viendo por la vida. El momento de asentarme y echar raíces ha llegado.

Piérdase en Estambul Compras

Una de las ventajas de Estambul, especialmente de Sultanamet es que hay tanto que ver y hacer que usted simplemente puede perderse, caminar, vagar y seguro va a encontrar algo interesante, bello, antiguo, con historia, algo que mirar, comprar, fotografíar, comer y disfrutar.
Este es el mausoleo de un sultán y sus familiares cerca de la Mezquita Azul y Santa Sofía.


Las Fuentes




Visitamos Estambul a comienzos de Octubre y el clima estuvo espectacular, soleado casi siempre y algunos días  nublados con poca lluvia y calorcito. Vimos numerosas fuentes públicas que proporcionan agua a quien la necesite.

                                                                         La comida




                                                                                                                                 Las compras


cerámicas, lámparas,narguiles


alfombras

El Bazar Egipcio: mi preferido

En el Gran Bazar - Kapali Carsi, en Sultanamet es el más grande y conocido de Estambul. Realmente tiene precios para turistas. En un área cubierta de ochenta calles aproximadamente hay 4.500 puestos de venta de: joyería en oro, plata, narguiles o pipas de agua, piezas de ónix, cajas de madera con incrustaciones de nacar, vestidos para danza árabe, ojos turcos en vidrio o plástico en la forma que quiera: adornos, pulseras, llaveros, copias de bolsos y carteras de marcas, copias de relojes de marcas, pashminas en seda y en algodón, lámparas multicolores, perfumes, dulces turcos entre otros. Los vendedores son hábiles conocedores de la fisionomía de los turistas y preguntan en el idioma correspondiente a la nacionalidad del turista. Casi siempre aciertan y pueden negociar en varios idiomas exitosamente.Los precios se manejan fundamentalmente en euros y también en dolares y liras turcas. Así que preparese para manejar el cambio oficial que todos conocen y consultan  a diario en la prensa o en las casas de cambio disponibles por la ciudad y en las entradas del Gran Bazar. Te recibem liras turcas, euros o dolares al cambio oficial del día.
Por supuesto usted está comprando a un turco, debe regatear es parte del encanto de la compra. Acepte la mejor sonrisa, el delicioso te de manzana, la prueba de los dulces turcos pero mantenga su oferta.

El Bazar Egipcio o de las Especies

Un día veníamos autobus de los suburbios de Estambul y nos bajamos en el muelle de Eminonu frente del puente Gálata y comenzamos a caminar por esas callecitas transitadas por pobladores locales y sin turistas. Conseguimos las calles de los mayoristas y compramos a muy buen precio y al mayor: ojos turcos en vidrio de diferentes tamaños, chocolates, delicias turcas o lokum, frutos secos, vasitos de vidrio con su platico de cerámica para el te, alfombras re baratas, por supuesto tejidas industrialmente, (las hechas a mano son otra calidad y precio), narguiles, una hermosa caja estuche de madera con incrustaciones de nacar para el bagamon y una maleta. Llegamos al Bazar egipcio siguiendo estas callecitas y el olor a las especies se te queda por siempre en la memoria. Son otros los precios en este Bazar.
Camila se enamoró perdidamente de las lámparas de colores y en un puesto del bazar estuvo tres horas pensando, hablando con los vendedores, pidiendo que le armaran una lámpara de seis  colores diferentes. Probó todos los colores, los largos de las cadenas, los topes de las lámparas, la complacieron tres señores que estuvieron hasta que ella estuvo satisfecha y radiante con su lámpara. Por supuesto el bazar ya había cerrado pero nadie parecía tener prisa, embalaron cuidadosamente la lámpara en una gran caja y nos acompañaron hasta el metro cargando ellos la caja. Es la prueba del espiritu de los turcos resumido en un lema del Sultán Abdulmecid escrito en el escudo de la puerta de  Nuriosmaniye del Gran Bazar: Dios quiere al que hace negocios.


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